con la espalda encorvada
tomaba el periódico
y completaba el crucigrama.
De repente y sin saberlo,
el viento susurró tu nombre
Dejando consigo una estela de recuerdos.
Simple mal sabor de boca.
Custodiado por la mente
repleta de desastrosos tormentos,
veía el papel
sin poder comprenderlo.
¿Es ésto lo que causas?
Un descuido notable,
distracción asegurada
y una pérdida de sentidos.
Tomé la taza de café
esa que tiene tu nombre
y bebí de esa dulzura,
tal como bebía de ti antes.
La casa se siente vacía
sin tus tacones resonando.
La alcoba se siente solitaria
Desde que te colgaste allí con mis corbatas.
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